viernes, 3 de abril de 2020

Pueblo de dura cerviz.

(Deuteronomio 31, 16- 19, 30) Yahveh dijo a Moisés: «He aquí que vas a acostarte con tus padres (vas a morir), y este pueblo se levantará para prostituirse yendo en pos de dioses extraños, los de la tierra en la que va a entrar. Me abandonará y romperá mi alianza, que yo he concluido con él." 17. Aquel día montaré en cólera contra él, los abandonaré y les ocultaré mi rostro. Será pasto y presa de un sinfín de males y adversidades, de suerte que dirá aquel día: «¿No me habrán llegado estos males porque mi Dios no está en medio de mí?» 18. Pero yo ocultaré mi rostro aquel día, a causa de todo el mal que habrá hecho, yéndose en pos de otros dioses. 19. «Y ahora escribid para vuestro uso el cántico siguiente; enséñaselo a los israelitas, ponlo en su boca para que este cántico me sirva de testimonio contra los israelitas. 30. Luego, a oídos de toda la asamblea de Israel, Moisés pronunció hasta el fin las palabras de este cántico:
(Deuteronomio 32, 1- 47) 1. Prestad oído, cielos, que hablo yo, escuche la tierra las palabras de mi boca. 2. Como lluvia se derrame mi doctrina, caiga como rocío mi palabra, como blanda lluvia sobre la hierba verde, como aguacero sobre el césped. 3. Porque voy a aclamar el nombre de Yahveh; ¡ensalzad a nuestro Dios! 4. Él es la Roca, su obra es consumada, pues todos sus caminos son justicia. Es Dios de la lealtad, no de perfidia, es justo y recto. 5. Se han pervertido los que Él engendró sin tara, generación perversa y tortuosa. 6. ¿Así pagáis a Yahveh, pueblo insensato y necio? ¿No es Él tu padre, el que te creó, el que te hizo y te fundó? 7. Acuérdate de los días de antaño, considera los años de edad en edad. Interroga a tu padre, que te cuente, a tus ancianos, que te hablen. 8. Cuando el Altísimo repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos, según el número de los hijos de Dios; 9. mas la porción de Yahveh fue su pueblo, Jacob su parte de heredad. 10. En tierra desierta lo encuentra, en la soledad rugiente de la estepa. Y lo envuelve, lo sustenta, lo cuida, como a la niña de sus ojos. 11. Como un águila incita a su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así Él despliega sus alas y lo toma, y lo lleva sobre su plumaje. 12. Sólo Yahveh lo guía a su destino, con él ningún dios extranjero. 13. Le hace cabalgar por las alturas de la tierra, lo alimenta de los frutos del campo, le da a gustar miel de la peña, y aceite de la dura roca, 14. cuajada de vacas y leche de ovejas, con la grasa de corderos; carneros de raza de Basán, y machos cabríos, con la flor de los granos de trigo, y por bebida la roja sangre de la uva. 15. Come Jacob, se sacia, engorda Yesurún, respinga, - te has puesto grueso, rollizo, turgente -, rechaza a Dios, su Hacedor, desprecia a la Roca, su salvación. 16. Lo encelan con dioses extraños, lo irritan con abominaciones. 17. Sacrifican a demonios, no a Dios, a dioses que ignoraban, a nuevos, recién llegados, que no veneraron vuestros padres. 18. (¡Desdeñas a la Roca que te dio el ser, olvidas al Dios que te engendró!) 19. Yahveh lo ha visto y, en su ira, ha desechado a sus hijos y a sus hijas. 20. Ha dicho: Les voy a esconder mi rostro, a ver en qué paran. Porque es una generación torcida, hijos sin lealtad. 21. Me han encelado con lo que no es Dios, me han irritado con sus vanos ídolos; ¡pues yo también voy a encelarles con lo que no es pueblo, con una nación fatua los irritaré! 22. Porque ha saltado fuego de mi ira, que quemará hasta las honduras del seol; devorará la tierra y sus productos, abrasará los cimientos de los montes. 23. Acumularé desgracias sobre ellos, agotaré en ellos mis saetas. 24. Andarán extenuados de hambre, consumidos de fiebre y mala peste. Dientes de fieras mandaré contra ellos, veneno de reptiles. 25. Por fuera la espada sembrará orfandad, y dentro reinará el espanto. Caerán a la vez joven y doncella, niño de pecho y viejo encanecido. 26. He dicho: A polvo los reduciría, borraría su recuerdo de en medio de los hombres, 27. si no temiera azuzar el furor del enemigo, y que lo entiendan al revés sus adversarios, no sea que digan: «Nuestra mano prevalece, y no es Yahveh el que hace todo esto.» 28. Porque es gente de consejo obtuso, y no hay inteligencia en ellos. 29. Si fueran sabios, podrían entenderlo, sabrían vislumbrar su suerte última. 30. Pues, ¿cómo un solo hombre puede perseguir a mil, y dos poner en fuga a una miríada, sino porque su Roca se los ha vendido, porque Yahveh los ha entregado? 31. Mas no es su roca como nuestra Roca, y nuestros enemigos son testigos. 32. Porque su viña es viña de Sodoma y de las plantaciones de Gomorra: uvas venenosas son sus uvas, racimos amargos sus racimos; 33. su vino, un veneno de serpiente, mortal ponzoña de áspid. 34. Pero él, ¿no está guardado junto a mí, sellado en mis tesoros? 35. A mí me toca la venganza y el pago para el momento en que su pie vacile. Porque está cerca el día de su ruina, ya se precipita lo que les espera. 36. (Que va a hacer Yahveh justicia al pueblo suyo, va a apiadarse de sus siervos.) Porque verá que su fuerza se agota, que no queda ya libre ni esclavo. 37. Dirá entonces: ¿Dónde están sus dioses, roca en que buscaban su refugio, 38. los que comían la grasa de sus sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Levántense y os salven, sean ellos vuestro amparo! 39. Ved ahora que yo, sólo yo soy, y que no hay otro Dios junto a mí. Yo doy la muerte y doy la vida, hiero yo, y sano yo mismo (y no hay quien libre de mi mano). 40. Sí, yo alzo al cielo mi mano, y digo: Tan cierto como que vivo eternamente, 41. cuando afile el rayo de mi espada, y mi mano empuñe el Juicio, tomaré venganza de mis adversarios, y daré el pago a quienes me aborrecen. 42. Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada se saciará de carne: sangre de muertos y cautivos, cabezas encrestadas de enemigos. 43. ¡Cielos, exultad con Él, y adórenle los hijos de Dios! ¡Exultad, naciones, con su pueblo, y todos los mensajeros de Dios narren su fuerza! Porque Él vengará la sangre de sus siervos, tomará venganza de sus adversarios, dará su pago a quienes le aborrecen y purificará el suelo de su pueblo. 44. Fue Moisés y pronunció a oídos del pueblo todas las palabras de este cántico, acompañado de Josué, hijo de Nun. 45. Cuando Moisés acabó de pronunciar estas palabras a todo Israel, 46. les dijo: «Estad bien atentos a todas estas palabras que hoy os doy como testimonio. Se las prescribiréis a vuestros hijos, para que cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Ley. 47. Porque no es una palabra vana para vosotros, sino que es vuestra vida, y por ella prolongaréis vuestros días en el suelo que vais a tomar en posesión al pasar el Jordán.»

8 comentarios:

  1. NO, los judíos del postmesianismo no somos mejores que los de la vieja alianza, no. ¡El Señor tenga Misericordia de nosotros! Las herejía protestantes extendidas por todos los países, los abortos, los matrigays, la ideología de género ha deformado y degenerado hasta la lengua, la falta de respeto a Jesús Eucaristía,a la Santa Misa y al orden sacerdotal por parte de sacerdotes y obispos. No,escritas están esas palabras para nosotros también y Hoy no hay fe en el mundo. ¿Y qué decir? pues leer, leer más la Palabra y adorarlo en el Sacramento. Pensemos en la Pasión de Jesús.
    Abrazos fraternos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Kim. Vas leyendo la Palabra de Dios desde el principio y lees cosas que parecen estar escritas para estos tiempos que vivimos. La Palabra es eterna y en ella todo está revelado. Nosotros, hijos de Dios y por lo tanto herederos de las tribus de Israel, hemos perfeccionado la ignominia por la cual Sodoma y Gomorra fueron borradas del mapa; por la que el pueblo de Israel perdió la tierra prometida y fue sometido a cautiverio. No, no por tener ingenios tecnológicos y haber visitado otros planetas somos mejores que aquel pueblo necio y desobediente que holló durante 40 años el desierto. No, no por haber transcurrido más de 3000 años desde que los hijos de Jacob abandonaron la esclavitud de Faraón somos mejores que aquellas gentes y sus costumbres, al contrario, hemos afilado nuestra perfidia y elevado nuestra escala miserable (y a escala mundial). Hemos dado la espalda a Dios, hemos roto como sociedad el pacto de la Alianza nueva y eterna con el Cordero de Dios como sello de la misma. Y todavía nos sorprendemos y espantamos de los males que nos vienen (y vendrán) encima. Alguien preguntó ante la catástrofe "¿dónde está Dios que permite esto?", y otro le contestó: "dímelo tú, lo sacaste de tu casa".
      Abrazos fraternos.

      Eliminar
    2. Dios está en la Cruz a la que le subiste tú. Suelo responderles cuando la audacia va a ser entendida y el imprudente valor me lo permite. Efectivamente lo sacamos, lo saqué de mi casa, mea culpa, pero he aquí que Él llamó a mi puerta y llamó y llamó hasta que mi torpe corazón por fin le abrió, ¡Bendita sea la Excelsa Madre Dios, María Santísima, mediadora de todas las Gracias!

      Abrazos, hermanito.

      Eliminar
    3. Así es, cada uno de nosotros, personalmente y acarreando toda la culpa, hemos subido a Jesucristo a la Cruz, es así. Es una verdad sin paliativos, como también que hemos sacado de nuestra casa a Nuestro Señor en más de una ocasión. Tal es la miseria de nuestra naturaleza caída. Y aun así, Cristo, Dios, se ha hecho hombre para morir por nsotros, para poder sellar el pacto definitivo de la Nueva Alianza.
      ¡BENDITA SEA SANTA MARÍA POR SIEMPRE!
      Abrazos fraternos, hermano.

      Eliminar
  2. Esto se aplica también a hoy. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Además, de manera milimétrica. Saludos cordiales.

      Eliminar
  3. Ánimo y e4speranza. Es lo que necesitamos en estos días que estamos viviendo y que solo la confianza en Dios nos ayudará a salir de esta pesadilla. De la que algo bueno quedará.
    Un saludo cordial.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin Dios y sin la obediencia a sus leyes no podemos nada, y lo que podemos está cargado de olor a muerte. Sin Dios sólo hay palos y esclavitud, si no se encuentran en esta esquina, será en la siguiente. Saludos cordiales.

      Eliminar