viernes, 16 de octubre de 2020

Autodefinido.

Las dos ciudades:

Pachamoneda, acuñada por el Vaticano (Octubre de 2020)

 Acto religioso con imágenes de la Pachamama en los jardines del Vaticano (Octubre de 2019)


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Proclama mi alma la grandeza del Señor,

y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;

porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,

y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán

bienaventurada, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

Su Nombre es Santo, y Su misericordia llega

de generación en generación a los que le temen.


Él hizo proezas con su brazo:

dispersó a los soberbios de corazón,

derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes,

a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió vacíos.


Auxilió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.


4 comentarios:

  1. Nuestra verdadera Madre, la única, la que según San Luis María Grignion de Montfort nos lleva en su seno místico hasta que nos da a luz en la vida eterna. Porque todos hemos sido hechos hijos de Dios en Jesucristo e hijos de María también.
    Un misterio escondido a los ojos de los pachamámicos y no porque no puedan alcanzarlo por la Fe, es porque no quieren , no les interesa.
    Me encanta el Magnificat, me acostumbré a rezarlo tras cada comunión y ya no puedo dejar de hacerlo. Es la mejor acción de gracias posible.
    Totus tuus Maria, ut UNUM sint
    Abrazos fraternos

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  2. Me ha sorprendido esa ceremonia en los jardines del Vaticano.Me uno a la oración a nuestra MADRE. Saludos

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  3. Precisamente porque están haciendo esas cosas tan escandalosas en la Ciudad del Vaticano, plegándose a los requerimientos del mundo siguiendo la Carta de la Tierra y abandonando el Génesis, porque estamos en este Apocalipsis del último libro de la Biblia, rezamos el Magníficat en tiempo presente:

    Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
    porque ha mirado la humillación de su esclava.

    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
    su nombre es santo,
    y su misericordia llega a sus fieles
    de generación en generación.

    Él hace proezas con su brazo:
    dispersa a los soberbios de corazón,
    derriba del trono a los poderosos
    y enaltece a los humildes,
    a los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos.

    Auxilia a Israel, su siervo,
    acordándose de la misericordia
    -como lo había prometido a nuestros padres-
    en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    en indicativo Presente! Vivimos el fin de los tiempos, querido Peregrino... y ¡Qué moneda más fea!
    Abrazos fraternos.

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